El peor sentimiento, sin duda. Porque sabes que, por mucho que digas lo siento y él te diga que te perdona, no va a volver a confiar en ti, ni va a volver a mirarte a los ojos de la forma tan especia que lo hacía antes. Ni los te quieros van a volver a sonar jamás de la misma manera que lo hacían al principio. Y todo por tu puta culpa. Por egoísta. Por querer tener más de lo que necesitabas. Cuando en realidad, ahora te das cuenta de que no merecías tener nada.
Que tú para mí lo has sido todo. Mi razón de poner un pie cada día en el suelo y salir a la calle corriendo con el propósito de verte, de estar junto a ti. De levantarme 2 horas antes de lo que tenía que hacerlo para poder pasarlas contigo. De tener esa sonrisa siempre puesta en la cara, y esos coloretes que me salían cada vez que hablaba de ti. De sentir mariposas en el estómago con cada beso que me dabas. Contigo he sentido que podí a volar, y no solo me has hecho sentir que estaba a 3 metros sobre el cielo, sino que tú me has llevado a los límites del universo solo con tu presencia.
Que tú eres lo mejor que me ha pasado en esta mierda de vida, y me jode, no sabes cuánto, haberte perdido para siempre. Porque esta vez, por desgracia, debo asumir que no va a haber otra oportunidad.
A pesar de todo, gracias por todos esos momentos a tu lado que jamás olvidaré, por quererme, y sobre todo, mil gracias por aparecer en mi vida y enseñarme que por amor se pueden hacer grandes locuras.
Te quiero y siempre lo haré, no lo olvides nunca.
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