+Sí claro, el señor calzoncillo, ¿cómo iba a olvidarlo?
-Bueno, quería aclararlo porque lo lamento mucho, fue una verdadera estupidez subir a la noria para hablarte pero quería estar a tu lado, me atraes desde que te ví.
+Ohhh, eres un cuentista, ¿lo haces con todas las chicas?
-NO.
+Vamos.. te ví el otro día con la señorita lacitos.
-¿Que haces esta noche?
+¿Qué?
-O mañana, o el finde semana, cuando quieras.
+¿Por qué?
-Por nuestra cita.
+¿Qué cita?
-La que me prometiste.
+NO.
-Claro que sí, lo prometiste en público.
+Bueno, pero he cambiado de opinión.
-Escucha, lo entiendo, un desconocido te aborda de improviso por la calle. Tú no me conoces, pero yo me conozco y cuando veo algo que me gusta he de tenerlo, me vuelvo loco por tenerlo.
+Valla, ¿y ese algo qué es?
-Pues tú.
+Eres bueno, eres bueno.
-¿Qué?
+Lo eres, eres muy bueno. Eres fantástico.
-No, que va.
+No enserio, estoy impresionada.
-No, yo no suelo ser así.
+Sí, lo eres.
-Puedo ser divertido si quieres o pensativo, listo o supersticioso, valiente, incluso bailarín. Seré lo que quieras, dime lo que quieres y lo seré por ti.
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